La Asociación «Héroes de la República y la Libertad» de Cantabria denuncian el mantenimiento de este nombre en el callejero. Se trata de una Calle dedicada al sacerdote de Ciriego que les quitó el nombre a los fusilados por el franquismo durante la Guerra Civil.

En un comunicado a medios, señalan que en estos últimos años, esta asociación memorialista ha demandado varias veces del consistorio santanderino el cambio de nombre de esta calle. Se trata de una pequeña arteria, situada muy cerca del seminario de Corbán, que recibe el nombre de quien fue capellán mayor y administrador del cementerio de Ciriego.

Durante la Guerra Civil o de España, bajo su mandato y sabiendo sus identidades, centenares de represaliados por el franquismo fueron inscritos en el registro del cementerio como “desconocidos”, añadiendo incertidumbre al dolor de las familias de los que fueron arrojados a las zanjas comunes.

Tomás Soto Pidal, además de inhumanidad demostró negligencia en sus funciones cuando, solo en un día de 1937, certifica que entran y se inhuman «… unos noventa cadáveres, entre ellos, el de un niño de unos nueve años…”, y le califican irónicamente como «todo un religioso franquista».

Héroes de la República y la Libertad, en marzo, han solicitado a la alcaldesa de Santander el cambio de nombre de esa calle. Por demérito manifiesto de honor y porque constituye un agravio, evidente, a la legislación vigente en materia de Memoria Democrática. Nuevamente obtuvieron silencio por respuesta.

Cabe recordar que la Fiscalía obligó a la alcaldesa y al Ayuntamiento a cambiar la denominación de varias Calles en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática y de los Acuerdos del Pleno en 2016. Calles como «Camilo Alonso Vega» o «General Dávila» ya han sido renombradas como «José Hierro» y «Paseo de Altamira», respectivamente.

La respuesta de la Asociación es una denuncia al ayuntamiento de Santander por esta inacción y la exigencia del cumplimiento de la legislación vigente, además de la decencia. «¡No al nombre de una calle franquista en Santander, denominada “Tomas Soto Pidal”!», finalizan en el comunicado, asegurando que sin memoria, no hay democracia.

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