ATI ha denunciado públicamente el grave deterioro de medios esenciales utilizados en los Quirófanos de Valdecilla, en el área de Hospitalización y en el de Urgencias poniendo especialmente el foco en el estado deplorable de las numerosas colchonetas de las camas quirúrgicas, Colchonetas que presentan zonas en las que el revestimiento está roto y la espuma interior queda expuesta.
Pero, además, ATI ha podido comprobar que, al ejercer presión sobre algunas de estas zonas deterioradas, aparecen fluidos desde el interior de la propia colchoneta.
Para ATI, esta situación resulta especialmente grave al tratarse de superficies sobre las que se coloca a pacientes que van a ser sometidos a una intervención quirúrgica.
No estamos hablando de una cama cualquiera, sino de un elemento utilizado dentro de un quirófano, donde las condiciones de higiene y asepsia deben ser máximas.
ATI se pregunta cómo pueden garantizarse unas condiciones adecuadas de limpieza y desinfección cuando las colchonetas que albergan al paciente que va a ser intervenido, que datan del año 2007, tienen el revestimiento roto y no conservan el termosellado necesario para que ningún fluido (sangre, pus, sudor, u otro) puedan penetrar en su interior, y hacer imposible realizar la correcta asepsia y desinfección después de cada intervención.
Para ATI, el gerente Sr. Rubial, no puede normalizar que un paciente que acude a un quirófano de Valdecilla tenga que pasar por estas circunstancias, que en modo alguno auguran seguridad.
Además, mantener durante dos décadas unas mesas quirúrgicas y colchonetas esenciales para la actividad quirúrgica, cuando, una cantidad considerable de ellas se encuentran en estado lamentable, constituye una total dejación de funciones por parte del gerente, y una grave ineptitud, por lo que, se le pide que asuma la responsabilidad que su cargo le exige y que adopte las medidas necesarias para no poner en peligro la salud y la seguridad de los pacientes.
LAVACAMILLAS FUERA DE SERVICIO
ATI denuncia igualmente que el lavacamillas, la lavadora destinada a la limpieza de las camillas quirúrgicas lleva más de 4 años fuera de servicio, una situación que obliga a realizar manualmente unas tareas que deberían efectuarse con el equipamiento específico destinado a ello, ya que la limpieza manual no puede equiparase a la de un sistema diseñado específicamente para garantizar unas condiciones adecuadas, homogéneas y seguras de limpieza y desinfección.
Para ATI mantener durante más de 4 años un equipo esencial como el lavacamillas fuera de servicio sin aportar una solución definitiva constituye una grave dejación de responsabilidades.
Al respecto, el propio Ministerio de Sanidad en su documento “Bloque Quirúrgico. Estandares y Recomendaciones” considera el bloque quirúrgico un área de muy alto riesgo y señala que el quirófano debe ser uno de los espacios más limpios de un centro sanitario.
A esta situación se suma la reducción de medios humanos destinados a la limpieza de los bloques quirúrgicos. Anteriormente se contaba con dos trabajadores de limpieza por bloque quirúrgico, y en la actualidad se habría reducido a una sola persona. Para ATI, esta reducción dificulta todavía más garantizar unas condiciones óptimas.
CAMAS DE HOSPITALIZACIÓN CON PROBLEMAS DE MOVILIDAD Y ELEVACIÓN
ATI denuncia el estado de numerosas camas de hospitalización, con una antigüedad de de 20 años, que presentan problemas que dificultan seriamente el manejo y traslado de los pacientes.
Uno de los problemas afecta a la quinta rueda, cuyo funcionamiento defectuoso dificulta los giros y las maniobras con las camas, obligando a los profesionales a realizar un mayor esfuerzo físico, además de que esta deficiencia no transmite seguridad a los pacientes durante los desplazamientos.
Otro de los fallos son los motores de elevación vertical. Cuando estas camas llegan al transfer para realizar el traslado del paciente a la tabla quirúrgica, en numerosas ocasiones no alcanzan la altura necesaria y ambas superficies no quedan alineadas, por lo que, los profesionales se ven obligados a realizar manualmente la transferencia y salvar la diferencia de altura, llegando a movilizar de esta forma a pacientes de hasta 120 kilos.
Resulta incomprensible que un transfer, diseñado para facilitar una transferencia segura entre la cama de hospitalización y la mesa quirúrgica, no permita realizar correctamente esta maniobra y deje de cumplir su función de seguridad.
ATI denuncia también la falta de camillas en el servicio de Urgencias, hasta el punto de que, a primera hora, los celadores se ven obligados a buscarlas por distintas zonas del hospital.
La situación se agrava porque numerosas camillas permanecen ocupadas durante dos o tres días por pacientes pendientes de ingreso, llegando a utilizarse como sustitutas de las camas.
A ello se suma problemas de funcionamiento, incluidos frenos defectuosos, lo que compromete la seguridad tanto de pacientes como de profesionales que deben manejarlas.
Todo este conjunto de deficiencias evidencia que los medios destinados a la movilización y traslado de pacientes presentan un grado de deterioro totalmente inaceptable, con consecuencias tanto para la seguridad de los pacientes como para la salud de los profesionales.
Para ATI, esta situación es reflejo de la total ineptitud del Sr. Rubial para gestionar Valdecilla. ATI no responsabiliza de estas deficiencias a los trabajadores de mantenimiento del hospital.

Deficiencias por el modelo de privatización implantado en 2014
Son deficiencias y carencias que se enmarcan en el modelo de privatización de Valdecilla implantado en 2014, bajo la responsabilidad de María José Sáenz de Buruaga, entonces Consejera de Sanidad, y de Pascual, Gerente de Valdecilla.
Desde entonces, diferentes servicios quedaron en manos de empresas adjudicatarias, entre ellas Ferrovial –Siec y, a juicio de ATI, ello, más, la gestión totalmente inoperante del actual Gerente Rubial han derivado en la situación de deterioro denunciada.
Existiendo antecedentes de incumplimientos de los modelos de calidad ofrecidos por parte de las empresas adjudicatarias entre noviembre de 2016 y septiembre de 2018, por un importe de 1.982.208,86 euros, que afectaron a los servicios de limpieza, mantenimiento y restauración.
No puede considerarse normal que en un hospital de referencia existan camas y tablas quirúrgicas con 20 años de antigüedad, camillas escasas en Urgencias y con problemas de frenado, sistemas de elevación averiados y que las ruedas defectuosas dificulten los giros y las maniobras.
La privatización no puede servir para diluir responsabilidades ni para justificar el deterioro de medios esenciales, ni convertirse en una vía para la rentabilidad empresarial. La asepsia de un quirófano no es negociable, y el estado destartalado de una colchoneta sobre la que va a ser intervenido un paciente tampoco.
Los pacientes de Valdecilla merecen ser atendidos con todas las garantías, y los profesionales merecen trabajar con medios seguros, adecuados y en condiciones dignas.
Por todo ello, ATI exige al Sr. Rubial que todas las deficiencias denunciadas sean subsanadas, de lo contrario ATI no cejará hasta que estas situaciones totalmente tercermundistas se adapten a las condiciones exigidas para un hospital de referencia como Valdecilla.


