A un mes del comienzo de la Crisis humanitaria de Ceuta, Pasaje Seguro ha puesto el foto en las casi 150 personas migrantes ahogadas en ambos lados de la frontera ceutí. Esas víctimas no se hubieran producido si existiera una política migratoria diga de tal nombre. El grupo ciudadano considera que nos encontramos ante una «emergencia», no solo humanitaria, sino también democrática.

La masiva arribada de personas migrantes a Ceuta el 30 y el 31 de julio no puede explicarse solamente desde la capacidad de chantaje probada del gobierno de Marruecos, o de sus alianzas con EEUU e Israel. Para que decenas de miles de personas se muevan hacia una frontera cerrada hay que entender y aceptar que el nivel de precariedad y pobreza de ese lado de la frontera es ocho veces superior al que existe en España y en la UE.

El que miles de personas, muchas de ellas niñas y niños solos, estén decididas a permanecer en Ceuta a pesar de la precariedad que padecen y de las agresiones que están empezando a sufrir, demuestra que la política migratoria de muros fronterizos y de pago a terceros países, como Marruecos, no resuelve nada, solo crea más sufrimiento y da alas al racismo violento.

«Estamos asistiendo a un ataque violento directo de la extrema derecha a los migrantes abandonados en Ceuta, que comienza a extenderse a los Españoles musulmanes de Ceuta. La falta de iniciativa del Gobierno para organizar el alojamiento de los miles de migrantes que permanecen en la ciudad ha facilitado la actual situación, que debe revertirse gestionando debidamente la emergencia humanitaria, así como persiguiendo legalmente a los grupos de extrema derecha que tratan de provocar un enfrentamiento civil».

El Gobierno de España se ha equivocado gravemente al mantenerse a la espera durante semanas, sin aplicar las políticas necesarias ante una emergencia humanitaria, tan evidente en el caso de Ceuta como en el de las comarcas afectadas por los incendios. Con el agravante de que la ausencia de intervenciones rápidas en materia de alojamiento, alimentación, higiene y protección de menores ha provocado el deterioro de los servicios públicos y de la vida ciudadana de Ceuta.

La respuesta de buena parte de la población ceutí organizada, acogiendo, alimentando y protegiendo a muchas personas migrantes ha cubierto parte de las carencias derivadas de la inacción del gobierno y ha mostrado la empatía solidaria de una población diversa y tolerante. Sin embargo, esa respuesta no puede resolver la magnitud del problema, a la vez que agota y desmoraliza a quienes observan la tardanza de las administraciones en hacer frente seriamente a la acogida y organización de los migrantes.

Migrantes y Musulmanes, señalados por la Extrema Derecha

La otra respuesta es la de la extrema derecha, la del odio, el bulo y la agresión; la de buscar a toda costa el enfrentamiento civil. Tras el fracaso del desembarco fascista desde la península gracias a la firmeza de la población ceutí, asistimos a las primeras agresiones violentas a migrantes, al intento criminal de evitar que les lleguen los alimentos, a los señalamientos a españoles musulmanes de Ceuta. El objetivo es claro, provocar linchamientos, destruir la convivencia y retirar la condición ciudadana a los ceutíes musulmanes.

El PP se abona a la invasión, una en la que los invasores que han quedado traían flotadores en vez de armas. Al PP no le valen las leyes, ni siquiera las que el mismo aprueba, quiere expulsar por donde han venido a todos los migrantes, lo que además de ser una llamada racista a tirarlos al agua va contra toda la legislación.

Las personas tienen derecho a solicitar asilo, los niños y niñas solos tienen derecho a ser acogidos si no es posible el reagrupamiento familiar. Para hacer eso, al menos, los migrantes tienen que ser alojados en condiciones dignas, ser censados y sus expedientes tramitados.

El PP que gobierna Ceuta, debe exigir al gobierno que actúe, para lo que debe no oponerse a los lugares de habitación que el gobierno propone, máxime cuando casi todos estos lugares están en terrenos del Ministerio de Defensa que administra la tercera parte del territorio ceutí. El PP debe facilitar la solución posible y razonable, derivar cuanto antes a niñas y niños a los recursos peninsulares, a las diferentes autonomías, para que sean filiados y atendidos desde allí.

El PP promueve Concentraciones xenófobas en contra de las migrantes

Pasaje Seguro considera que deben dejar de promover concentraciones xenófobas como las que quiere organizar el 2 de septiembre, que no son a favor de Ceuta, sino en contra de las personas migrantes y de los ceutíes musulmanes.

El Gobierno de Cantabria tiene la responsabilidad de facilitar su red de acogida para liberar a Ceuta de una responsabilidad que es compartida. En este momento hay 500 niñas que podrían ya ser atendidas en la península.

Desde el grupo ciudadano quieren terminar con la política migratoria basada en el cierre y externalización de fronteras, basada en pretender cortar violentamente el flujo inevitable de seres humanos que buscan una vida mejor, no solo por su crueldad y porque no funciona, también porque se convierte en un instrumento de extensión del odio, del racismo y de la desigualdad. 

¿En serio esto supone un problema para los servicios de acogida de las Comunidades Autónomas? ¿Puede suponer un problema la atención a una pequeña parte de esas niñas para los servicios sociales de Cantabria? Claro que no, el problema está en la opción por la criminalización progresiva de las personas migrantes que la derecha está copiando de la ultraderecha. Criminalización que no pretende acabar con la migración, hay que repetirlo, sino que pretende tener mano de obra migrante sin derechos.

Ante esta emergencia humanitaria, consideran que se debe optar por la acogida y cuidado de las personas migrantes, por el esfuerzo compartido de todas las administraciones públicas liberando a Ceuta de una responsabilidad que no es solo suya.

Para ello, quieren exigir otra política migratoria basada en la contratación en origen, con acuerdos que permitan la llegada regulada de migrantes con derechos. Consideran que se debe exigir la extensión de derechos a las personas migrantes que ya viven y trabajan entre nosotros, como se está haciendo con el actual proceso de regularización. Además, ven necesario movilizarse contra la extrema derecha que quiere reducir a los migrantes a siervos sin derechos, como primer paso para restringir los derechos y libertades del resto de la población. 

«Vayamos en esa dirección porque todas y todos venimos de la migración, porque nadie es más que nadie, porque ningún ser humano es ilegal».

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